Ficha Técnica
Título: Gran Torino
Director: Clint Eastwood
Guión: Nick Schenk
Año: 2008
País: Estados Unidos
Reparto: Clint Eastwood, Christopher Carley, Bee Vang, Ahney Her, John Carroll Lynch, Cory Hardrict, Brian Haley, Geraldine Hughes, Dreama Walker, Brian Howe, Doua Moua, Sarah Neubauer, Chee Thao
Productora: Warner Bros. Pictures, Village Roadshow Pictures, Malpaso Productions, Double Nickel Entertainment
Duración: 119 min
Fotografía: Tom Stern
Música: Kyle Eastwood, Michael Stevens
Género: Drama/Inmigración.
Una gran obra de Clint Eastwood
Gran Torino es una película del año 2008 dirigida por Clint Eastwood, quien debuta en este filme como director y como actor protagonista. Clint Eastwood es un prestigioso director, actor, productor, guionista y compositor estadounidense. En el mundo del audiovisual ha trabajado tanto en cine como en televisión. Comenzó como actor para dar el salto a la dirección cinematográfica en 1971 con la película Play Misty for me. Algunos años antes, en 1968 Clint Eastwood creó su productora, Malpaso Productions. Hay que destacar en la filmografía de Clint Eastwood que en la mayor parte de las películas que dirige tiene también un papel como actor.
Aparte de Clint Eastwood en uno de los papeles protagonistas el reparto se completa con Brian Haley, Brian Howe, Geraldine Hughes, Dreama Walker y Michael E. Kurowski interpretando a la familia de Walt (Clint Eastwood). La interpretación de estos actores no se hace presente durante toda la película, sino en momentos concretos de la misma escenificando la mala relación que mantiene Walt con sus parientes y la falta de comprensión de estos con respecto a la personalidad y comportamiento de Walt. Aunque en los momentos en los que aparecen se deja muy patente esta relación, la interpretación de estos actores no tiene nada destacable. Por el contrario, la interpretación de los actores que dan vida a la familia hmong que se instala en la casa de al lado es buena y ayuda a conducir el drama de la película. Bee Vang y Ahney Her, en los papeles de los hermanos Thao y Sue respectivamente, son los verdaderos protagonistas junto con Clint Eastwood. Los personajes que interpretan son los que llevan el hilo conductor de la historia junto con el personaje de Walt, son los que ayudan a la transformación de este personaje a lo largo del filme y quienes se convierten en su verdadera familia en los últimos momentos de su vida. Pero desde luego, ninguno de estos actores iguala la magistral interpretación de Clint Eastwood.
Nos encontramos ante una película que trata algunos problemas sociales pero también una serie de conflictos interiores del ser humano. El protagonista (Walt) estuvo combatiendo en la guerra de Corea. Este hecho parece ser la causa del rechazo que siente hacia sus nuevos vecinos de origen coreano. Por un lado vemos en Walt un rechazo hacia la situación en la que se encuentra el barrio en el que vive, que ha sido ocupado por inmigrantes (en su mayoría de origen asiático), a pesar de ser él un inmigrante más. Por otro lado a lo largo de la película se nos muestra un conflicto interior en este personaje que viene dado por la culpa. Walt no puede enfrentar la situación actual porque no supera una situación vivida en el pasado. Por otra parte tenemos conflictos dentro de la propia comunidad coreana que vive en el barrio, e incluso dentro de la misma familia, ya que hay una serie de individuos de la misma procedencia que la familia Vang Lor que abusa de ellos sin compasión, queriendo alcanzar el liderazgo. Por último, nos encontramos con las diferencias y la ignorancia dentro de la familia Kowalski, cuya actitud hacia Walt Kowalski se rige por mero interés.
Enfrentar el pasado
Gran Torino nos cuenta la historia de Walt, un hombre de avanzada edad que ha vivido en primera persona la guerra de Corea. Acaba de quedar viudo y con una familia con la que no se siente unido. Con unas creencias arcaicas y crueles con respecto a los inmigrantes que desde hace años habitan su barrio debe hacer frente a la llegada de una familia coreana que se instala en la casa de al lado. Aunque al principio se comporta de forma poco amable con sus vecinos, poco a poco Walt irá abandonando sus prejuicios y la soledad en la que se ve envuelto para abrirse a la familia Vang Lor, quienes se convertirán en su verdadera familia.
El eje en torno al cual gira toda la película es la transformación del personaje de Walt, el abandono de su personalidad agresiva que da paso a un hombre amable, justo y amigo. Walt deja atrás una etapa para dar paso a una nueva vida. Esto lo vemos perfectamente representado en el comienzo del filme. En la casa de Walt lloran la reciente muerte de su esposa, su único punto de apoyo y comprensión. En ese mismo momento en la casa de al lado se está celebrando un nacimiento. El ciclo de la vida, que deja atrás determinadas cosas pero ofrece nuevas oportunidades. Tras esto se hace visible la soledad de Walt, con una familia que no comparte su frustración ni su dolor y que solo está presente por obligación. En confrontación con la situación que atraviesa Walt, se nos presenta en la casa de al lado una familia unida, cuyos miembros tienen una personalidad que en nada se asemeja a la de Walt. Los hijos de la familia, Thao y Sue pronto se convertirán en los amigos y los protegidos de Walt. Thao y Sue son la perfecta imagen de la familia, se quieren, se ayudan y se protegen. Thao tiene una personalidad algo más débil y vulnerable, aunque tiene las ideas claras. Sue tiene un carácter más fuerte y es la que hace de guardaespaldas de su hermano. Sue se gana la simpatía de Walt y Thao se convierte en su protegido, un hecho que la familia Vang Lor no duda en agradecerle. La personalidad y amabilidad de la familia Vang Lor hará que Walt abandone poco a poco sus prejuicios sobre los inmigrantes. Estos se han convertido en su verdadera familia y él comienza a comportarse como el patriarca de la misma. Aunque en algunos momentos, sobre todo cuando empieza a agravar su enfermedad, intenta recuperar a su verdadera familia sin éxito, Walt encuentra el apoyo y la comprensión que nunca ha tenido en los Vang Lor. Por una parte, la llegada de esta familia ayuda a Walt a abandonar su soledad. Pero, por otra parte, la relación que establece con los coreanos es una forma de expiación, de limpiar sus culpas por lo que hizo en un pasado antes de que llegue el momento de su muerte. Al inicio de la película se le presentan al protagonista las alternativas para llevar a cabo esa absolución. En el funeral de su mujer el cura de la iglesia del barrio insiste en que debe confesarse. Sin embargo, aunque en un principio solo rechaza la propuesta del sacerdote por falta de fe, con el paso del tiempo se da cuenta de que la mejor forma de remediar el daño que causó es ayudar a una familia amenazada por miembros de su misma comunidad. En esa unión que establece con sus vecinos Walt descubre la mejor forma de limpiar su conciencia y morir en paz, aprendiendo en ese camino a valorar y respetar a personas de otra cultura diferente a la suya. Tras enfrentarse varias veces a la banda que amenaza a la familia Vang Lor, el momento culminante de la película viene con el último cuerpo a cuerpo. Sabiendo que está enfermo y que su sentencia de muerte ya está sellada, Walt decide hacer un último ejercicio para limpiar su conciencia y se enfrenta a la muerte a manos de la banda que tiene amenazada a la familia tras la última agresión que sufre Sue. Aquí nos encontramos ante una reflexión moral. Walt decide dar su vida para que la familia Vang Lor pueda vivir tranquila. Pero también nos encontramos ante una crítica social. Walt sabe que las reiteradas agresiones a un grupo de ciudadanos no son suficientes para que la justicia estadounidense tome medidas cuando se trata de ciudadanos inmigrantes, o de procedencia asiática. Pero si la agresión se comete contra un ciudadano de raza blanca los delincuentes encontrarán castigo.
Clint Eastwood destaca como director por su progresiva experimentación técnica y creativa. Nos encontramos en Gran Torino ante una película de crítica, reflexión y representación del conflicto interior del ser humano. Clint Eastwood ha dirigido películas de diversos géneros como el western, en las que destacan Sin perdón o Jinete Pálido. Algunas de género bélico como Heartbreak ridge, donde vuelve a estar presente la guerra de Corea, y diversas películas de drama o intriga como su primer filme Play Misty for me, mystic river o un mundo perfecto. En todas ellas Clint Eastwood se ha reservado un papel como actor.
Extraordinaria sencillez
Esta vez Clint Eastwood apuesta por la sencillez en cuanto a realización, pero sencillez no es sinónimo de pobreza o austeridad. La realización sin grandes artificios contribuye en este filme a la estética y la historia por la que se apuesta. Cabe destacar determinados puntos de vista que se adoptan en la película en cuanto a la realización que contribuyen a exaltar lo que cuenta la escena. Llama la atención, por ejemplo, el punto de vista desde el que se coloca la cámara en dos de los duelos clave que mantiene el protagonista con la banda hmong que amenaza a sus vecinos. Uno de estos se produce en el minuto veinticuatro, cuando Walt expulsa a la banda de su jardín escopeta en mano. El segundo es el duelo final en el que la banda da muerte a Walt. El punto de vista adoptado por la cámara coloca a cada uno de los personajes en la posición en la que se enfrenta en el duelo. En el primer caso, el plano de Walt está ligeramente contrapicado, representando que en ese duelo él tiene el poder, “él gana esa partida”. En el segundo caso, por el contrario, es la banda la que se presenta en un plano contrapicado, más acentuado que el de la anterior escena, poniendo a estos personajes en una situación privilegiada con respecto al protagonista. Las imágenes ya nos están contando antes del desenlace de la escena como puede acabar.
También resulta interesante la escena en la que Sue llega a su casa tras haber sido brutalmente agredida. Existe una elipsis temporal, no aparece la escena en la que Sue sufre la agresión, pero la escena en la que Sue llega a su casa sobrecoge al espectador tanto por la interpretación, el trabajo de maquillaje y la elección de los planos. En esta escena en concreto los diálogos pierden relevancia, quedando subordinados a la realización y la elección de una suave música que refuerza la dramatización del momento.
La elección de las escenas situadas en el día y la noche representan el momento en que los personajes son más vulnerables e indefensos. La mayoría de las escenas de violencia son grabadas en la noche, mientras que durante el día la familia hmong se encuentra protegida por Walt y Walt abandona su soledad estando siempre en compañía de Thao o Sue. Esta elección no es arbitraria, un pequeño detalle que contribuye a escenificar los peligros o la vulnerabilidad de sus personajes. En estas escenas nocturnas vemos también más movimientos de cámara, reforzando así el carácter violento de las mismas. Tanto las escenas de día como las de noche están representadas con una iluminación realista.
Desde el punto de vista del sonido y los diálogos hay varias cosas que resaltar. La primera de ellas es que el doblaje al español no hace ningún favor a la película. Tanto las expresiones traducidas como el tono con que interpretan los actores no aportan el mismo significado que la versión original, y contribuye a empeorarlo. Es una película en la que los diálogos están bien escogidos y aportan mucho a la historia, sobre todo en los diálogos de Walt. Por otra parte, la música tiene un papel esencial en tres momentos clave de la película. Curiosamente en los tres momentos que marcan el desarrollo de la trama y del personaje principal. El primero de ellos es al comienzo del filme, donde suena una música de órgano en el funeral de la esposa de Walt cuyo ritmo resalta tanto el dolor como la tensión que en ese momento siente Walt al observar a su familia. El segundo momento es con la llamada de Walt a uno de sus hijos y el último con la muerte del protagonista. En estos tres momentos la música contribuye a intensificar el estado que atraviesa Walt.
En cuanto a la caracterización de los actores, esta ayuda a establecer estereotipos muy marcados, aunque los personajes no son planos. Con Walt tenemos al hombre aparentemente duro e insensible, pero este va sufriendo una evolución a lo largo del filme. Con la familia hmong tenemos a los inmigrantes que luchan por adaptarse y cuyas costumbres parecen del todo inusuales para el resto de la comunidad. Encontramos también el estereotipo del inmigrante que se dedica exclusivamente a delinquir. Es decir, son personajes cuya interpretación contribuye a caracterizarlos dentro de un marco muy concreto.
Las huellas del Gran Torino
Una vez más Clint Eastwood nos sorprende con una gran película retratando una serie de conflictos sociales existentes en los Estados Unidos y una serie de conflictos éticos o morales experimentados por el ser humano. Además de nuevo nos alaba con su interpretación dando vida a un personaje con el que el espectador empatiza, un personaje que logra enamorar a quien lo conoce. Clint Eastwood logra regalarnos momentos de simpatía, risa, sobrecogimiento, angustia… en una misma película.
Un hombre que no tiene nada, no tiene grandes lujos, ni el cariño de su familia, ni demasiados recuerdos buenos, pero guarda como su mayor tesoro el único recuerdo material de una época en la que consideró ser un buen hombre y que supone parte de lo poco gratificante que tuvo en su pasado, su Gran Torino, y el único amigo sincero que lo comprende, Martin. Ambos tesoros, su única herencia, decide regalárselos a Thao, confirmando así tanto en los últimos momentos de su vida como tras su muerte que él y los suyos fueron su verdadera familia.
Una película con grandes lecciones que no deja indiferente a quien la ve.