miércoles, 5 de junio de 2013

El resplandor


Ficha técnica
Título: The shining (El resplandor).

Director: Stanley Kubrick.

Guión: Stanley Kubrick, Diane Johnson.

Año: 1980.

País: Estados Unidos.

Reparto: Jack Nicholson, Shelley Duvall, Danny Lloyd, Scatman Crothers, Barry Nelson, Philip Stone, Joe Turkel, Lia Beldam, Billie Gibson, Barry Dennen, David Baxt, Manning Redwood, Lisa Burns, Louise Burns, Alison Coleridge, Norman Gay. 

Productora: Warner Bros. Pictures, Hawk Films, Peregrine.

Duración: 146 min.

Fotografía
: John Alcott.

Música: Rachel Elkind, Wendy Carlos.

Género: terror.



Terror psicológico

El resplandor es una película de Stanley Kubrick, reconocido director, guionista y productor estadounidense, basada en la novela del mismo título de Stephen King. El resplandor es una de las obras más conocidas, y también criticadas, de Kubrick. Entre la filmografía de Kubrick destacan Lolita (1962), la naranja mecánica (1971) o la chaqueta metálica (1987), todas ellas caracterizadas por una línea argumental con la que representa las debilidades y conflictos del ser humano. Al igual que en el resplandor, Kubrick mantiene en todas sus obras una preocupación por el análisis de la mente humana, a la que pone a prueba a través de unos personajes inestables psicológicamente. En películas como la naranja mecánica vemos una auténtica reflexión sobre los desequilibrios mentales que el ser humano es susceptible de padecer a través de la cual plantea el debate sobre si hay solución para los mismos, y sobre la moralidad o efectividad de los métodos. Con el resplandor Kubrick va a llevar esta reflexión al terreno del terror psicológico. A comienzos de los 80, está película supone un punto de inflexión en la realización de filmes de terror que hasta el momento se habían ambientado en elementos como la oscuridad, lo monstruoso o lo fantasmal. En este filme nos encontramos la ausencia de elementos como la oscuridad. Kubrick recurre a la hora de hacer este largometraje de terror al delirio psicológico de sus personajes combinado con una escenografía y una realización adecuadas, que hacen variar por completo los clichés propios de este género hasta el momento. Estos elementos se completan con la interpretación de los actores, destacando el papel de Jack Nicholson que, aunque con una interpretación algo exagerada, representa a la perfección ese estado mental que vive el personaje y la reflexión que mencionábamos antes que pretende llevar a cabo el director. 


El resplandor narra la historia de una familia que se muda temporalmente a un hotel cuando el padre, Jack Torrence, consigue un trabajo que consiste en estar al cuidado del hotel durante los meses de invierno. El hombre que ocupaba el cargo anteriormente mató en una de las habitaciones del hotel a su familia y se suicidó. Cuando transcurren algunos días tienen lugar algunas variaciones en la actitud y el comportamiento de Jack que ponen en alerta a su familia, y poco a poco se sumerge en un delirio que lo lleva a ver a los antiguos visitantes del hotel y a desarrollar un sentimiento de odio hacia su mujer e hijo. 


En la historia encontramos una serie de personajes con gran protagonismo en el desarrollo argumental del filme, los personajes protagonistas, interpretados por Jack Nicholson, Shelley Duvall, Danny Lloyd y Scatman Crothers. Jack Torrence, el personaje interpretado por Jack Nicholson, es quien lleva todo el peso de la trama. En gran medida es a través de él como se desarrolla el conflicto psicológico en torno al cual gira la película. En esta representación encontramos determinados momentos claves como los primeros planos de Jack Nicholson, determinantes para el reflejo psicológico del personaje. Planos bien compuestos y adoptando el punto de vista adecuado en cada momento. Destaca de forma primordial una escena en la que Jack está en el bar del hotel y hay un primer plano de Jack mirando directamente a cámara, como si se comunicara con el espectador, rompiendo en cierta forma la barrera con el público. Además en torno a él, y también en torno a los personajes interpretados por Shelley Duvall y Danny Lloyd, encontramos determinados elementos simbólicos como el laberinto de los jardines del hotel en el que los personajes se pierden. En primer lugar, es a partir de la visita de Wendy Torrence (Shelley Duvall) y Danny Torrence (Danny Lloyd) cuando el personaje de Jack Torrence empieza a experimentar sucesos extraños en el hotel, representando de esta forma un símil entre la pérdida que representa el entrar en un laberinto y la pérdida de identidad que empieza a sufrir el personaje. En segundo lugar, encontramos otro símil con el laberinto en los pasillos del interior del hotel, en los que en varias ocasiones Danny Torrence se encuentra vagando en solitario con su triciclo, y es en su deambulación por los pasillos del hotel cuando Danny se encuentra con la dimensión que le aterroriza, teniendo contacto con diferentes personajes y situaciones que ocurrieron allí en el pasado. En estos encuentros de Danny con personas que habitaron en el hotel ha tenido una gran relevancia la aparición de las gemelas asesinadas por su padre, el antecesor en el puesto de Jack como guardián del hotel, interpretadas por Lisa y Louis Burns. Este impacto que produjeron las breves secuencias en las que aparecen las gemelas llegaron a influir en diferentes representaciones, estando también influidas por manifestaciones artísticas anteriores, destacando la fotografía de Diane Arbus titulada Identical Twins (1967). Volviendo al papel de Jack Nicholson, se deben exponer dos elementos más de carácter simbólico en el filme. Por un lado, el hecho de que las niñas asesinadas sean gemelas idénticas podría ser la representación de la doble personalidad que mueve a Jack Torrence a lo largo de su estancia en el hotel. Por otro lado, el diálogo que mantiene Jack en los servicios del hotel con su antecesor podría representar un diálogo interior, Jack y su antecesor serían las dos caras de una misma moneda. En último lugar, cabe destacar la interpretación de Scatman Crothers en el papel de Dick Halloran, cuyo cometido en el filme es el de ser guardián de la familia Torrence. Desde el principio desarrolla una gran afinidad con Danny Torrence al descubrir que ambos comparten la misma habilidad. Presagiando desde el principio el desenlace de la familia Torrence estará presente durante todo el filme como elemento protector para el resto de personajes. Todos los personajes mantienen una situación de acorralamiento dentro del filme, están acorralados tanto por la propia localización como por sus relaciones y sus conflictos. 

Desde el punto de vista técnico hay varios elementos que destacan en la película. Desde el punto de vista visual, hay una serie de características en la composición de los planos. En primer lugar, se hace uso de travelling y zoom, en ocasiones justificado como en los planos de seguimiento de los personajes, y en otras ocasiones un uso excesivo, al igual que la forma en que se llevan a cabo las transiciones entre secuencias. Como ya hemos comentado, destacan también los primero planos del personaje de Jack Torrence, planos bien compuestos y con una adecuada elección del punto de vista. A lo largo del filme encontramos una cuidada composición de los planos, entre los que destacan los planos que dan comienzo a la película, en los que vemos la llegada de Jack por una carretera serpenteante, una línea curva que ya nos da una pista sobre el camino tormentoso e incierto que desarrollarán los personajes. Además, los planos de inicio de la película van acompañados de una música cuyo ritmo refleja la tensión del argumento que se desarrollará posteriormente. 

En segundo lugar, cabe destacar dos elementos en la estructura temporal del filme. Por un lado, la separación del filme en bloques temporales encabezados por rótulos. Por otro lado, la complejidad que adopta el desarrollo temporal del filme al final de la película con la muerte de Jack. Tras este suceso se descubre una fotografía del hotel años antes de la llegada de la familia al mismo en la que Jack aparece como el único guardián que ha tenido siempre el hotel, como si de alguna forma fuera él quien ha revivido la experiencia por segunda vez, en una especie de estructura cíclica del discurso. En este descubrimiento en la estructura temporal del filme nos encontramos ante la unión de dos bloques narrativos, realidad y ficción. 

En cuanto a la escenografía y la fotografía también encontramos algunos detalles de relevancia. En cuanto a los colores, destaca el contraste entre los colores cálidos del interior del hotel y las tonalidades frías del paisaje que lo rodea. En el decorado del interior del hotel también destaca la presencia de figuras geométricas que, junto a la ausencia de elementos decorativos, dan una imagen de austeridad a la localización. 

Dejando de un lado los elementos visuales cabe destacar dos elementos sonoros de gran importancia. De un lado, como ya apuntábamos, el acompañamiento musical en determinados momentos clave que dota de tensión las secuencias. De otro, en un sentido negativo, el doblaje al español de la película. En varias ocasiones el doblaje de el resplandor ha sido considerado uno de los peores de la historia del cine. 

Por último, subrayar algunos elementos con una especial carga simbólica en el argumento. Como ya comentábamos, el filme se caracteriza por eliminar determinados componentes inherentes hasta el momento en este género, como son el desarrollo de la mayoría de las escenas en la noche de forma repetitiva, lo monstruoso o lo fantasmal. Aunque sí que conserva otros elementos como la niebla, la sangre, aunque en el resplandor la representación de este elemento dista de la representación de la sangre característica en otras películas pertenecientes a este género; y la noche, aunque no de forma repetitiva como se caracteriza en otros filmes de terror, sino que la verdadera relevancia de esta elección queda en la última secuencia de la película. 

Otro de las innovaciones del filme en cuanto a su género es el uso del terror psicológico, para cuya representación era esencial la eliminación de los elementos anteriormente nombrados. Ese terror psicológico está representado en la línea argumental por una serie de historias que llevan al desarrollo de la trama. En primer lugar, la historia del antecesor de Jack y el asesinato de su familia. En segundo lugar, la historia de la expedición que queda atrapada en la nieve durante una largo tiempo en el que los miembros tienen que recurrir al canibalismo para sobrevivir. Posteriormente, la historia que Dick Halloran cuenta a Danny sobre el resplandor, historia en la que ambos son protagonistas. A partir de aquí, una serie de elementos como la prohibición que despierta curiosidad a la vez que temor, presente en la prohibición de entrar en la habitación 237. Otros elementos son la sensación de pérdida representada por el laberinto, la incomunicación y aislamiento del hotel que hace más vulnerables a sus personajes, y el final de la película que desvela lo que hasta el momento no se había descubierto a lo largo del filme, el misterio. 



Un punto de inflexión
Desde luego podemos asegurar, más allá de la aceptación que el filme haya tenido o no en el público, que el resplandor marca un punto de inflexión en el cine de terror. Apuesta por algo diferente a lo que hasta el momento había representado a este género, tanto en términos audiovisuales como en la propia variación que sufre el género a través de esta película, de un terror basado en lo fantasmal y monstruoso hacia un terror psicológico que invade por completo la mente del espectador. De una forma parecida lo habría realizado años anteriores William Friedkin en el exorcista, también adaptación literaria, aunque con menos repercusión. 

A través de la atmósfera recreada, de las localizaciones, la fotografía y la interpretación de los actores Kubrick logra introducir al espectador en el filme desde el primer momento, jugando con el misterio, el delirio y quizás la identificación con los personajes, algunos elementos clave para llegar a la mente del espectador y capturarla por completo. 

Aunque, tal vez, la secuela del filme no ha llegado hasta nuestros días tal como lo hizo en 1980, es indiscutible que la relevancia que tuvo en su momento en varios aspectos la ha llevado a ser una película recordada por el público.

jueves, 23 de mayo de 2013

Gran Torino

Ficha Técnica 


Título: Gran Torino 

Director: Clint Eastwood 

Guión: Nick Schenk 

Año: 2008 

País: Estados Unidos 

Reparto: Clint Eastwood, Christopher Carley, Bee Vang, Ahney Her, John Carroll Lynch, Cory Hardrict, Brian Haley, Geraldine Hughes, Dreama Walker, Brian Howe, Doua Moua, Sarah Neubauer, Chee Thao 

Productora: Warner Bros. Pictures, Village Roadshow Pictures, Malpaso Productions, Double Nickel Entertainment 

Duración: 119 min 

Fotografía: Tom Stern 

Música: Kyle Eastwood, Michael Stevens 

Género: Drama/Inmigración. 


Una gran obra de Clint Eastwood 

Gran Torino es una película del año 2008 dirigida por Clint Eastwood, quien debuta en este filme como director y como actor protagonista. Clint Eastwood es un prestigioso director, actor, productor, guionista y compositor estadounidense. En el mundo del audiovisual ha trabajado tanto en cine como en televisión. Comenzó como actor para dar el salto a la dirección cinematográfica en 1971 con la película Play Misty for me. Algunos años antes, en 1968 Clint Eastwood creó su productora, Malpaso Productions. Hay que destacar en la filmografía de Clint Eastwood que en la mayor parte de las películas que dirige tiene también un papel como actor. 

Aparte de Clint Eastwood en uno de los papeles protagonistas el reparto se completa con Brian Haley, Brian Howe, Geraldine Hughes, Dreama Walker y Michael E. Kurowski interpretando a la familia de Walt (Clint Eastwood). La interpretación de estos actores no se hace presente durante toda la película, sino en momentos concretos de la misma escenificando la mala relación que mantiene Walt con sus parientes y la falta de comprensión de estos con respecto a la personalidad y comportamiento de Walt. Aunque en los momentos en los que aparecen se deja muy patente esta relación, la interpretación de estos actores no tiene nada destacable. Por el contrario, la interpretación de los actores que dan vida a la familia hmong que se instala en la casa de al lado es buena y ayuda a conducir el drama de la película. Bee Vang y Ahney Her, en los papeles de los hermanos Thao y Sue respectivamente, son los verdaderos protagonistas junto con Clint Eastwood. Los personajes que interpretan son los que llevan el hilo conductor de la historia junto con el personaje de Walt, son los que ayudan a la transformación de este personaje a lo largo del filme y quienes se convierten en su verdadera familia en los últimos momentos de su vida. Pero desde luego, ninguno de estos actores iguala la magistral interpretación de Clint Eastwood. 

Nos encontramos ante una película que trata algunos problemas sociales pero también una serie de conflictos interiores del ser humano. El protagonista (Walt) estuvo combatiendo en la guerra de Corea. Este hecho parece ser la causa del rechazo que siente hacia sus nuevos vecinos de origen coreano. Por un lado vemos en Walt un rechazo hacia la situación en la que se encuentra el barrio en el que vive, que ha sido ocupado por inmigrantes (en su mayoría de origen asiático), a pesar de ser él un inmigrante más. Por otro lado a lo largo de la película se nos muestra un conflicto interior en este personaje que viene dado por la culpa. Walt no puede enfrentar la situación actual porque no supera una situación vivida en el pasado. Por otra parte tenemos conflictos dentro de la propia comunidad coreana que vive en el barrio, e incluso dentro de la misma familia, ya que hay una serie de individuos de la misma procedencia que la familia Vang Lor que abusa de ellos sin compasión, queriendo alcanzar el liderazgo. Por último, nos encontramos con las diferencias y la ignorancia dentro de la familia Kowalski, cuya actitud hacia Walt Kowalski se rige por mero interés. 


Enfrentar el pasado 

Gran Torino nos cuenta la historia de Walt, un hombre de avanzada edad que ha vivido en primera persona la guerra de Corea. Acaba de quedar viudo y con una familia con la que no se siente unido. Con unas creencias arcaicas y crueles con respecto a los inmigrantes que desde hace años habitan su barrio debe hacer frente a la llegada de una familia coreana que se instala en la casa de al lado. Aunque al principio se comporta de forma poco amable con sus vecinos, poco a poco Walt irá abandonando sus prejuicios y la soledad en la que se ve envuelto para abrirse a la familia Vang Lor, quienes se convertirán en su verdadera familia. 

El eje en torno al cual gira toda la película es la transformación del personaje de Walt, el abandono de su personalidad agresiva que da paso a un hombre amable, justo y amigo. Walt deja atrás una etapa para dar paso a una nueva vida. Esto lo vemos perfectamente representado en el comienzo del filme. En la casa de Walt lloran la reciente muerte de su esposa, su único punto de apoyo y comprensión. En ese mismo momento en la casa de al lado se está celebrando un nacimiento. El ciclo de la vida, que deja atrás determinadas cosas pero ofrece nuevas oportunidades. Tras esto se hace visible la soledad de Walt, con una familia que no comparte su frustración ni su dolor y que solo está presente por obligación. En confrontación con la situación que atraviesa Walt, se nos presenta en la casa de al lado una familia unida, cuyos miembros tienen una personalidad que en nada se asemeja a la de Walt. Los hijos de la familia, Thao y Sue pronto se convertirán en los amigos y los protegidos de Walt. Thao y Sue son la perfecta imagen de la familia, se quieren, se ayudan y se protegen. Thao tiene una personalidad algo más débil y vulnerable, aunque tiene las ideas claras. Sue tiene un carácter más fuerte y es la que hace de guardaespaldas de su hermano. Sue se gana la simpatía de Walt y Thao se convierte en su protegido, un hecho que la familia Vang Lor no duda en agradecerle. La personalidad y amabilidad de la familia Vang Lor hará que Walt abandone poco a poco sus prejuicios sobre los inmigrantes. Estos se han convertido en su verdadera familia y él comienza a comportarse como el patriarca de la misma. Aunque en algunos momentos, sobre todo cuando empieza a agravar su enfermedad, intenta recuperar a su verdadera familia sin éxito, Walt encuentra el apoyo y la comprensión que nunca ha tenido en los Vang Lor. Por una parte, la llegada de esta familia ayuda a Walt a abandonar su soledad. Pero, por otra parte, la relación que establece con los coreanos es una forma de expiación, de limpiar sus culpas por lo que hizo en un pasado antes de que llegue el momento de su muerte. Al inicio de la película se le presentan al protagonista las alternativas para llevar a cabo esa absolución. En el funeral de su mujer el cura de la iglesia del barrio insiste en que debe confesarse. Sin embargo, aunque en un principio solo rechaza la propuesta del sacerdote por falta de fe, con el paso del tiempo se da cuenta de que la mejor forma de remediar el daño que causó es ayudar a una familia amenazada por miembros de su misma comunidad. En esa unión que establece con sus vecinos Walt descubre la mejor forma de limpiar su conciencia y morir en paz, aprendiendo en ese camino a valorar y respetar a personas de otra cultura diferente a la suya. Tras enfrentarse varias veces a la banda que amenaza a la familia Vang Lor, el momento culminante de la película viene con el último cuerpo a cuerpo. Sabiendo que está enfermo y que su sentencia de muerte ya está sellada, Walt decide hacer un último ejercicio para limpiar su conciencia y se enfrenta a la muerte a manos de la banda que tiene amenazada a la familia tras la última agresión que sufre Sue. Aquí nos encontramos ante una reflexión moral. Walt decide dar su vida para que la familia Vang Lor pueda vivir tranquila. Pero también nos encontramos ante una crítica social. Walt sabe que las reiteradas agresiones a un grupo de ciudadanos no son suficientes para que la justicia estadounidense tome medidas cuando se trata de ciudadanos inmigrantes, o de procedencia asiática. Pero si la agresión se comete contra un ciudadano de raza blanca los delincuentes encontrarán castigo. 

Clint Eastwood destaca como director por su progresiva experimentación técnica y creativa. Nos encontramos en Gran Torino ante una película de crítica, reflexión y representación del conflicto interior del ser humano. Clint Eastwood ha dirigido películas de diversos géneros como el western, en las que destacan Sin perdón o Jinete Pálido. Algunas de género bélico como Heartbreak ridge, donde vuelve a estar presente la guerra de Corea, y diversas películas de drama o intriga como su primer filme Play Misty for me, mystic river o un mundo perfecto. En todas ellas Clint Eastwood se ha reservado un papel como actor. 


Extraordinaria sencillez 

Esta vez Clint Eastwood apuesta por la sencillez en cuanto a realización, pero sencillez no es sinónimo de pobreza o austeridad. La realización sin grandes artificios contribuye en este filme a la estética y la historia por la que se apuesta. Cabe destacar determinados puntos de vista que se adoptan en la película en cuanto a la realización que contribuyen a exaltar lo que cuenta la escena. Llama la atención, por ejemplo, el punto de vista desde el que se coloca la cámara en dos de los duelos clave que mantiene el protagonista con la banda hmong que amenaza a sus vecinos. Uno de estos se produce en el minuto veinticuatro, cuando Walt expulsa a la banda de su jardín escopeta en mano. El segundo es el duelo final en el que la banda da muerte a Walt. El punto de vista adoptado por la cámara coloca a cada uno de los personajes en la posición en la que se enfrenta en el duelo. En el primer caso, el plano de Walt está ligeramente contrapicado, representando que en ese duelo él tiene el poder, “él gana esa partida”. En el segundo caso, por el contrario, es la banda la que se presenta en un plano contrapicado, más acentuado que el de la anterior escena, poniendo a estos personajes en una situación privilegiada con respecto al protagonista. Las imágenes ya nos están contando antes del desenlace de la escena como puede acabar. 

También resulta interesante la escena en la que Sue llega a su casa tras haber sido brutalmente agredida. Existe una elipsis temporal, no aparece la escena en la que Sue sufre la agresión, pero la escena en la que Sue llega a su casa sobrecoge al espectador tanto por la interpretación, el trabajo de maquillaje y la elección de los planos. En esta escena en concreto los diálogos pierden relevancia, quedando subordinados a la realización y la elección de una suave música que refuerza la dramatización del momento. 

La elección de las escenas situadas en el día y la noche representan el momento en que los personajes son más vulnerables e indefensos. La mayoría de las escenas de violencia son grabadas en la noche, mientras que durante el día la familia hmong se encuentra protegida por Walt y Walt abandona su soledad estando siempre en compañía de Thao o Sue. Esta elección no es arbitraria, un pequeño detalle que contribuye a escenificar los peligros o la vulnerabilidad de sus personajes. En estas escenas nocturnas vemos también más movimientos de cámara, reforzando así el carácter violento de las mismas. Tanto las escenas de día como las de noche están representadas con una iluminación realista. 

Desde el punto de vista del sonido y los diálogos hay varias cosas que resaltar. La primera de ellas es que el doblaje al español no hace ningún favor a la película. Tanto las expresiones traducidas como el tono con que interpretan los actores no aportan el mismo significado que la versión original, y contribuye a empeorarlo. Es una película en la que los diálogos están bien escogidos y aportan mucho a la historia, sobre todo en los diálogos de Walt. Por otra parte, la música tiene un papel esencial en tres momentos clave de la película. Curiosamente en los tres momentos que marcan el desarrollo de la trama y del personaje principal. El primero de ellos es al comienzo del filme, donde suena una música de órgano en el funeral de la esposa de Walt cuyo ritmo resalta tanto el dolor como la tensión que en ese momento siente Walt al observar a su familia. El segundo momento es con la llamada de Walt a uno de sus hijos y el último con la muerte del protagonista. En estos tres momentos la música contribuye a intensificar el estado que atraviesa Walt. 

En cuanto a la caracterización de los actores, esta ayuda a establecer estereotipos muy marcados, aunque los personajes no son planos. Con Walt tenemos al hombre aparentemente duro e insensible, pero este va sufriendo una evolución a lo largo del filme. Con la familia hmong tenemos a los inmigrantes que luchan por adaptarse y cuyas costumbres parecen del todo inusuales para el resto de la comunidad. Encontramos también el estereotipo del inmigrante que se dedica exclusivamente a delinquir. Es decir, son personajes cuya interpretación contribuye a caracterizarlos dentro de un marco muy concreto. 


Las huellas del Gran Torino 

Una vez más Clint Eastwood nos sorprende con una gran película retratando una serie de conflictos sociales existentes en los Estados Unidos y una serie de conflictos éticos o morales experimentados por el ser humano. Además de nuevo nos alaba con su interpretación dando vida a un personaje con el que el espectador empatiza, un personaje que logra enamorar a quien lo conoce. Clint Eastwood logra regalarnos momentos de simpatía, risa, sobrecogimiento, angustia… en una misma película. 

Un hombre que no tiene nada, no tiene grandes lujos, ni el cariño de su familia, ni demasiados recuerdos buenos, pero guarda como su mayor tesoro el único recuerdo material de una época en la que consideró ser un buen hombre y que supone parte de lo poco gratificante que tuvo en su pasado, su Gran Torino, y el único amigo sincero que lo comprende, Martin. Ambos tesoros, su única herencia, decide regalárselos a Thao, confirmando así tanto en los últimos momentos de su vida como tras su muerte que él y los suyos fueron su verdadera familia. 

Una película con grandes lecciones que no deja indiferente a quien la ve.

jueves, 9 de mayo de 2013

La clase

El reflejo de la Francia actual


Ficha técnica


Título: La clase (Entre les murs).
Director: Laurent Cantet.
Año: 2008.
País: Francia
Reparto: François Bégaudeau, Nassim Amrabt, Laura Baquela, Cherif Bounaïdja Rachedi, Juliette Demaille.
Productora: Haut et court.

El espejo de la sociedad Gala

Laurent Cantet es un director, guionista y director de fotografía francés. Se formó en el Instituto de altos estudios de cinematografía en París tras obtener un máster en estudios audiovisuales. Entre sus trabajos como director y guionista se encuentran dos cortometrajes (en la década de los noventa) y siete largometrajes. Su recorrido como director y guionista lo sitúan en la esfera del cine de crítica y temática social, dónde nos encontramos con su quinta película, La clase. En este filme Cantet es el responsable de la dirección y el guión, este último junto a Robin Campillo y François Bégaudeau, autor de la novela en la que se basa la película. Entre les murs es la tercera novela de Bégaudeau, que aunque se dedica principalmente a la enseñanza y a la escritura literaria también tiene experiencia profesional como crítico de cine. Esta adaptación literaria de Laurent Cantet tiene como protagonistas al propio François Bégaudeau interpretando el papel del profesor François, Nassim Amrabt, Laura Baquela, Cherif Bounaïdja Rachedi y Juliette Demaille. Todos ellos actores amateurs, lo que contribuye junto con la realización del filme al resultado de una estética de falso documental. 
Hablamos de una película de temática social, de nacionalidad francesa producida en el año 2007 y estrenada en Francia en el 2008. Teniendo en cuenta la crítica que hace la película a determinados aspectos de la sociedad (en lo que profundizaré en el desarrollo del argumento) es necesario comprender la situación de la sociedad francesa en estos años para poder disfrutar y entender en totalidad la obra. En la sociedad francesa existen enormes diferencias raciales y de clases. Muchas áreas de alrededor de las grandes ciudades francesas están habitadas por inmigrantes con pocos recursos que viven en suburbios. La multiculturalidad del país  y las crecientes desigualdades económicas llevan a la esa situación social. En este contexto se sitúa la película de Laurent Cantet, que habiendo sido producida en 2007 tenía presente los disturbios ocurridos en el año 2005, hecho que puede influir en la temática del filme. Estos disturbios fueron causados precisamente por esa desigualdad étnica. Ocurrieron como protesta de las minorías étnicas que habitan en Francia por la muerte de dos adolescentes musulmanes. La población inmigrante que habitaba en los suburbios reclamaba las nefastas condiciones en las que viven estas minorías y el lamentable comportamiento de la policía con estos grupos, ya que los adolescentes murieron en una persecución policial. El conflicto se extendió rápidamente a diversas ciudades de Francia y a otros países europeos con una situación social similar.
Pues bien, en este contexto se inserta la película La clase y esta es la sociedad representada tanto en la novela homónima de François Bégaudeau como en el filme.

Una historia de lucha de clases

Al igual que la novela de François Bégaudeau, este filme cuenta la historia de un joven profesor lleno de valores y de ilusión por conducir a sus alumnos en la sociedad no tanto enseñando contenidos teóricos y conocimientos, sino la ética y la moral que él cree necesarias para que sus pupilos puedan hacer frente a la vida. François comienza a dar clases de francés en un instituto en el que la mayoría de alumnos son inmigrantes de escasos recursos, con lo que el profesor se encuentra ante una representación entre cuatro paredes de la sociedad de su país. Alumnos de diferentes etnias y religiones con continuas discrepancias y luchas entre ellos, el profesor tiene que hacer frente al grupo de adolescentes intentando imponer su autoridad ante la jerarquía que ellos mismos han creado en el aula. Tras largas horas de clase intentando enseñar a sus alumnos a razonar y a creer en ellos mismos François empieza a abandonar su ilusión cuando ve que sus alumnos solo lo ven como un enemigo.
Esta película se incluye dentro de una filmografía destacada por el análisis y crítica de la sociedad y por una profunda reflexión sobre el ser humano tomado como sujeto social. 
En la película podemos ver una serie de elementos muy trabajados que contribuyen a crear esa estética de falso documental que compone la obra. Uno de los elementos más relevantes son los actores. Al tratarse de actores no profesionales estos dotan a los personajes y al conjunto de la obra de naturalidad y credibilidad. Esto hace que el espectador en todo momento tenga la sensación de estar mirando por una ventana de ese aula el comportamiento de cada uno de estos personajes, y que ellos en todo momento cuentan y hacen lo que verdaderamente piensan o sienten sin atender a las exigencias de un guión preelaborado. Junto con esto la realización, sencilla pero a la vez llena de significados. Sobre todo el uso de los planos-contraplanos que contribuyen a la representación de esa guerra dialéctica que se da durante toda la película entre alumnos y profesor, y entre los propios alumnos entre sí. Planos con leves movimientos de cámara que dotan de veracidad al discurso y que son uno de los elementos que enmarcan esta película en la técnica de falso documental. Casi toda la película estamos en espacios cerrados (excepto en breves escenas en el patio del instituto), se desarrolla la mayor parte en el aula y algunas escenas minoritarias en la sala de profesores. Esto hace que en algún momento de la película exista cierta sensación de claustrofobia, aunque la variedad de planos utilizados a pesar de encontrarnos entre las mismas cuatro paredes la mayor parte de la película, contribuyen a dotar de dinamismo el filme. En esta realización el fuera de campo cobra importancia a través de las confesiones de los alumnos en el aula, que nos hacen intuir sin ver el entorno exterior que ha contribuido a la actitud y a las inquietudes o falta de las mismas de estos jóvenes. Realmente el punto fuerte son los diálogos de los personajes, estos son los que nos conducen hacia el interior de ese aula comprendiendo y creando cierta relación de identificación o de la falta de esta con cada uno de los alumnos, y con la disyuntiva en la que se encuentra inmerso el profesor Bégaudeau . Dejando el espacio más importante a los diálogos, la música se queda en plano de fondo simplemente ambientando pero nunca poniéndose en un estrato superior al de la voz de los personajes, para de esta forma no distraer al espectador de la palabra y otorgándole a esta la mayor objetividad posible como si de un documental se tratase. Solo la imagen contribuye a exaltar a la palabra, convirtiéndose en todo momento la una en elemento indispensable de la otra.

La clase en términos visuales

Hay que resaltar que en esta película no encontramos decorados sino escenarios, y escenarios reales tanto por la veracidad que aportan a la historia como por el hecho de que la película está rodada en un instituto real que funciona como centro de enseñanzas y en el que pocos elementos se han cambiado o modificado para la grabación. Un escenario con gran naturalidad en el que tanto el “atrezzo” como la iluminación contribuyen a darle realismo y autenticidad a lo que en él se narra. Una iluminación trabajada a través de las ventanas del propio aula, una luz natural (real o simulada), que cuenta el espacio y el momento en el que nos encontramos en cada escena. 
Aunque el espacio con mayor relevancia en el filme es el aula por todo lo que representa, el patio no carece de esta relevancia a pesar de ser su aparición mucho más breve. Pero la importancia de este segundo escenario cobra fuerza por la antítesis que representa respecto del aula. En el aula los alumnos se ven sometidos a las normas que les impone alguien que, aunque hace lo posible por establecer con ellos una relación de igual a igual, está por encima de ellos. En el aula los alumnos se encuentran prisioneros, vigilados y objeto de cuestionamiento continuo. En el patio son libres. Ellos imponen sus propias reglas y se organizan de acuerdo a sus propios intereses, sin que una persona que se encuentra fuera de su “microsociedad” los evalúe.
En ningún momento del filme se nos muestra de dónde viene cada alumno o cómo es su familia o el ambiente en que ha crecido, salvo en las breves escenas en las que aparecen los padres de los alumnos o los diarios que el propio Bégaudeau les invita a redactar y leer en clase. Pero nunca se nos especifica o se nos muestra visualmente. Aun así el origen de cada uno de ellos está presente durante toda la película.
En cuanto al vestuario, maquillaje y caracterización de los personajes poco hay que decir, aunque lo poco que hay está trabajado de tal manera que con poco se cuenta mucho. Un vestuario sencillo (probablemente sea la propia indumentaria de los actores) y un ejercicio muy sutil de maquillaje que no son más que elementos significativos de la naturalidad presente en el filme. Tratándose de actores no profesionales que interpretan el mismo rol que desempeñan en la vida real dentro de la sociedad,  la caracterización ya estaba hecha.
En cuanto a los actores podemos diferenciar a los personajes a los que interpretan en dos bloques. Por un lado los alumnos. En ellos vemos claramente representada la multiculturalidad presente en la sociedad francesa, así como los conflictos a los que esta da lugar. Vemos alumnos de diferentes etnias, estilos, con diferentes gustos e intereses. Estos luchan constantemente por superponer sus intereses a los demás, por un lado quizás por la propia dinámica a la que lleva la adolescencia y por otro lado como reflejo de las dificultades y retos que los alumnos encuentran día a día fuera del aula, cuando están inmersos en la realidad que los rodea. Por otro lado los profesores. Encontramos dos clases de profesores, los que anteponen los intereses de sus alumnos a las normas y los que intentan defender sus intereses y eludir de forma fácil los problemas ante los que se encuentran cuando tienen que hacer frente a unos alumnos que no traen aprendidas las normas de casa. El primer tipo está claramente representado por el profesor Bégaudeau, quien intenta establecer una relación de igual a igual con sus alumnos mostrándoles que ninguno está por encima de los otros y que el único camino para alcanzar el éxito es el camino de la razón y las convicciones morales y éticas. Bégaudeau no duda en mantener disputas con sus compañeros en algunas ocasiones si se trata de salvaguardar los intereses de sus alumnos. Por otra parte, el resto de profesores ven a esos alumnos como sujetos separados de la sociedad a los que ya ningún tipo de educación los va a reconducir hacia ella y, por tanto, su única función en el instituto es la de evitar conflictos entre ellos, pero sobre todo evitar que los propios profesores se vean envueltos en enfrentamientos por una “causa perdida”.  Este posicionamiento también está presente en el discurso que dan algunos de los padres de los propios alumnos en las reuniones con el profesor.
El espectador se encuentra en todo momento como un voyeur, la historia se cuenta con una focalización externa. El espectador tiene la función de ver y sacar sus propias conclusiones sin que la visión específica de ninguno de los personajes lo manipule.
La historia se desarrolla de forma lineal, con pequeñas elipsis que contraen el tiempo real de la historia. En el discurso vemos un claro elemento temporal de repetición en el sentido en que se repite una y otra vez la llegada y salida de los alumnos en la clase y el transcurso de la misma. Se nos cuenta la historia repitiendo la misma acción día tras día. 

Una mirada desde fuera del aula

Queda dicho que el atractivo de la película es la relación entre el argumento y los elementos técnicos, que complementándose nos dan como conjunto un discurso verdadero, real. Como si de un documental se tratase nos muestra una serie de sujetos que se desenvuelven en su entorno de forma natural, como si no se tratase de una película y el espectador fuera una especie de espía que mira tras la puerta sin intervenir. Se nos muestran los discursos de los personajes como si de una entrevista se tratara. Los personajes se desnudan poco a poco ante nosotros pero eliminando esa confrontación entre personaje y cámara tan típica de las entrevistas. Aquí no hay un cuerpo a cuerpo, parece que no están siendo vigilados, y ahí vemos el auténtico atractivo de la película. En esta película es como si no hablásemos de personajes, sino simplemente de personas. 
Podemos comprobar que para contar una buena historia y conseguir esa identificación con el espectador no son necesarios demasiados accesorios, demasiados elementos ni un gran presupuesto. Basta con tener algo interesante que contar, saber mirar a nuestro alrededor, y saber qué elementos incluir y cuáles desechar (en ocasiones es más importante saber qué no debemos incluir que lo que sí tiene que aparecer). Bégaudeau nos muestra que no es necesario recurrir a la imaginación, mirando a nuestro alrededor hay miles de historias que a lo mejor nadie ha decidido contar pero que tienen el suficiente interés como para llevarlas a la pantalla, o en otros casos a las páginas de un libro como en el caso de la novela de Bégaudeau. O simplemente a nuestra propia reflexión.
Sin ningún adorno, sin grandes actores, sin alteración en los tiempos de la historia, sin efectos ni ornamentos, se nos cuenta una gran historia que deja a unos personajes desnudos ante nosotros, dándonos la libertad de conocerlos, de apreciarlos o de odiarlos, y llenándonos la cabeza de reflexiones e ideas tras el visionado. 

lunes, 6 de mayo de 2013

FIN


¿Dónde está realmente el fin?



Perplejo deja este cortometraje al espectador en el mismo momento en que comienza, y aun cuando finaliza no hay palabras.

Vemos el rostro de una anciana en primer plano, una anciana cuya cara sobrecoge expresando un sinfín de emociones. Empezamos a ver el cortometraje como si rebobinásemos hacia atrás una película, buscando explicaciones a esas emociones, a esa situación en la que se encuentra la protagonista. Con esta forma tan original de narrar la historia a través de las imágenes, la directora nos guía por esta búsqueda.

El cortometraje sobrecoge más que por la historia en sí, por la manera en la que está contada en términos audiovisuales. Es una historia en la que entran en juego conceptos como la moral, la libertad, el derecho a la vida, las decisiones difíciles. Al finalizar el cortometraje se vienen a la cabeza multitud de preguntas cuyas respuestas crean debate. ¿Qué consecuencias morales y emocionales tiene un acto como quitarle la vida a una persona con el fin de ahorrarle sufrimiento? ¿Qué es realmente el derecho a la vida?

Pero sobre todo, ¿dónde está realmente el fin de la vida? Quizás el fin de la vida no siempre es el momento de la muerte, la muerte como el punto en que dejan de funcionar nuestros órganos y nuestro cuerpo se convierte en nada. Quizás hay vidas que llegan a su fin antes de morir sin que lleguemos a aceptarlo.

Desde luego es una historia estremecedora. Pero no es la historia la que nos enamora o nos conmueve, sino las imágenes que narran esa historia. Los planos de los personajes, esa forma de contar la historia volviendo sobre los pasos de las protagonistas y la banda sonora. Es muy complicado narrar y emocionar prescindiendo de los diálogos de los personajes, y la directora consigue contar solo a través de imágenes y música. Probablemente este hecho no sea sino un símil con la propia historia, porque ante determinadas situaciones o emociones, sobran las palabras.